miércoles, 23 de mayo de 2018

El mexicano y “el menos peor”


Esta frase es tan común como el guacamole y las tortillas en México. La usamos para referirnos a lo menos malo de lo malo. No tengo intenciones de abordar la situación política que vivimos en este momento pero me he topado con muchas publicaciones que dicen que votemos por “el menos pior”. 
Además de la política y otras pesadillas dentro de nuestra cultura tenemos muy arraigado el menos peor; pensemos en el servicio de telefonía celular o de televisión por cable, escogemos uno no porque realmente nos guste sino porque es el menos peor de la oferta y no porque sea realmente bueno. 
Primo hermano del “menos peor” es el “menos mal que…” . Incluso he escuchado a madres decirles a sus hijas casadas “menos mal que te da gasto, menos mal que no te pone el cuerno, etc. ”.  Otro ejemplo, la gasolina es mala y en la ciudad estamos obligados a cumplir con una verificación vehicular y “menos mal que pagas una multa y pasas” porque si no, sería una pesadilla para muchos que no tenemos auto nuevo. Si te asaltan…bueno “menos mal que no me hicieron nada”.

Y que tal el “más vale malo por conocido…” Nuestro enemigo principal es el miedo y lo llevamos dentro, dice Eduardo Galeano. Por resignación optamos por quedarnos con lo que ya tenemos aunque sea malo, es una programación metida hasta lo más profundo de nuestra cultura que nos impide cambiar. 
Como mexicanos estamos acostumbrados a regatear nuestro bienestar. Sin darnos cuenta somos excelentes negociadores pero siempre negociamos a la baja y ese comportamiento se refleja en todos los niveles de nuestra vida, desde nuestras relaciones más cercanas  hasta en las negociaciones sociales más complejas como la política o el  TLCAN por ejemplo.
Y regateamos también la calidad de las personas:"no hace bien su trabajo pero por lo menos no me roba", "mi hijo no hace nada de provecho pero por lo menos no se droga".
Esperamos lo peor ¿para no decepcionarnos? ¿para no intentarlo? ¿para no tener que reconocer un fracaso? y esperamos lo peor también porque nos han enseñado a hacerlo. Si nos llaman de la escuela del niño, ¿qué hizo? Si nos detiene un policía seguro es para morder. ¿Nuestro gobierno? Estamos resignados a que salga mal y esta resignación no es otra cosa más que un pretexto para NO hacer mi parte. 
Empecemos un cambio...¿Sabes que las personas se comportan mejor cuándo esperas lo mejor de ellas?
Estamos en evolución como humanidad y como país, lo que pensamos y lo que decretamos con nuestras palabras se manifiesta con facilidad. Quejarnos, criticarlo todo, regañar por todo no produce otra cosa que no sea reafirmar aquello que nos molesta y manifestarlo.

Definitivamente nadie somos perfectos y tenemos nuestras debilidades pero es justo y necesario dejar de negociar hacia abajo y empezar a pensar de qué manera subir nuestro nivel, como personas y como país, esperar lo mejor y ser lo mejor que esté en nuestras manos ser y paulatinamente cambiaremos de cultura por una de “lo más mejor de lo bueno”.


Espera, sé, exige y da lo mejor para que lo vibres, para que lo atraigas, para que lo manifiestes y hagamos de lo "bueno" nuestra nueva cultura. 



Jass Bernal 




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