lunes, 30 de julio de 2018

¿Eres facilitador de sueños o creador de pesadillas?


Y el ojetómetro falló… si, ese mecanismo de alerta de “te estás pasando de la raya” falló. Debo confesar que en días recientes fui a presumir de mi habilidad para hacer realidad las pesadillas de una persona. Salió desde lo más profundo de mí ser el ir a sabotear a alguien y peor aún, ninguno de mis cómplices trató de detenerme. No es algo de lo que esté orgullosa y por el contrario, hacía mucho que no me sentía culpable, así que me puse a analizar que chintetes pasó por mi cabeza. El primer pensamiento identificable fue el “para que se le quite”, no sé qué tendría que quitársele al ser, “para que aprenda”. Si la gente aprendiera entre más la fastidias, todos seríamos eruditos.
Cuando la consciencia regresó a mí me puse a pensar ¿de dónde viene esta iniciativa de fregar a los demás? ¿Por qué tenemos estos instintos los seres humanos?? No importa si eres yogui, zen, …los instintos fregativos aparecen y la mayoría de nosotros no estamos en control de esto. Fíjate, “todos los días me formo para subir al segundo piso del periférico, la fila es cada vez más larga y viene de muy atrás, yo debo incorporarme por una calle lateral y más adelante se incorporan los de otra calle o los que salen de la gasolinería; los que vienen formados buscan la manera de pegar cofre con cajuela para no dejarte pasar – para que se te quite por abusivo –  y se genera un verdadero caos vial.” Sin contar a uno que otro abusivo que sí existe, todos tenemos la necesidad de incorporarnos a la fila. Todos tenemos necesidades de diferentes tipos y urgencias sin embargo no podemos cerrarnos a pensar que somos los únicos que tenemos una necesidad o que la nuestra es más importante que la necesidad de alguien más.
A los mexicanos se nos acusa de actuar como cangrejos. El pensamiento cangrejista viene del más profundo miedo a lo que no sé, a que alguien lo haga mejor o diferente, a que te saquen de tu zona de confort; y somos capaces de sabotear al “héroe” con tal de tener la razón y demostrar por qué no se pueden hacer las cosas.
El ego es el responsable de que en cuanto alguien se nos meta en la fila un instinto demoniaco se apodere de nosotros, inmediatamente nos sentimos agredidos, abusados, tratados sin consideración, irrespetados, pisoteados, trasgredidos, devaluados, etc. Sí, ¡así somos de exagerados! Tenemos reacciones muy violentas cuando sentimos que alguien no toma en cuenta nuestra persona y tendemos a sentir que somos más importantes que los demás y pobre del que ose pasar por encima de esa percepción equivocada de la realidad. 

La necesidad mal enfocada, el miedo y el ego son los responsables de la mayoría de nuestras reacciones hacia los demás, hazte consciente de ellas; hazte consciente también del potencial único y extraordinario que tienes para servir al mundo; tu talento y tu actitud dispuestos al servicio le dan sentido a tu vida.

Seamos facilitadores de la vida en general: ayudando, apoyando, haciendo fluir, incluso quitándote de en medio o no haciendo nada, no generando conflicto.

Esta en tus manos construir el mundo que quieres ver…así que la próxima vez que digas “para que se le quite” piensa de dónde viene tu instinto siniestro y recuerda que la mano del karma pende sobre tu cabeza y arrepiéntete antes de fastidiarle el día a alguien.

Jass Bernal

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