jueves, 1 de agosto de 2019

El hombre en busca de sentido…común

Hace unos días viendo un programa tal de Inteligencia Artificial discutían el punto de la inmortalidad a través de las máquinas y de cómo una computadora,  a partir de su razonamiento lógico algorítmico podía concluir que nuestra existencia no tiene sentido y por lo tanto llegaría tomar la decisión de exterminarnos. La posibilidad existe; entonces, ¿por qué crearíamos una máquina así? Recuerdas ¿Terminator? ¿Odisea 2000? Nuestra existencia queda reducida a un mero proceso infinito de cálculos numéricos y electrónicos encapsulados en un cuerpo mecánico lleno de fluidos y materiales bioquímicos… ah, ya somos eso. Entonces ¿qué es lo que realmente hace que seamos “seres vivos” y no “robots”?

De acuerdo a Viktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido” el sentido es el propósito que como seres conscientes debemos encontrar para sobrevivir en esta vida a pesar de circunstancias negativas, a grandes rasgos. Pero cuando hablamos de sentido común ¿a qué nos referimos?
Saliendo  de la perspectiva de la inteligencia artificial y trasladándolo a la vida cotidiana, encontré estas definiciones acerca del sentido común:

«Una facultad que posee la generalidad de las personas, para juzgar razonablemente las cosas».

«El sentido común son los conocimientos y las creencias compartidos por una comunidad y considerados como prudentes, lógicos o válidos».


Y ¿qué tiene que ver todo esto con la inteligencia artificial? Nada, solo digo que por sentido común, no deberíamos estar diseñando algo potencialmente letal para nosotros.

El primer sentido común que deberíamos tener como humanos es el de la supervivencia y de hecho lo tenemos como instinto tatuado en nuestras células, todas y cada una de ellas tienen como primer mandato, el vivir.
A nivel biológico estamos perfectamente configurados para vivir pero a nivel mental estamos perfectamente configurados para meternos en problemas. La parte mental de nuestro ser que nos cataloga como  "racionales", nos hace querer siempre más, aunque eso implique poner en riesgo nuestra existencia. Queremos más comodidad, queremos más bienes, más lujos, queremos protegernos mejor, alimentarnos mejor, ser más en cantidad y en jerarquía, queremos vivir más y sin duda, queremos crear cosas que consideramos mejores que nosotros mismos. Sin ser científicos, en la vida diaria hacemos cosas totalmente fuera del sentido común a todos los niveles: desde tirar basura, lavar la banqueta con manguera, talar un árbol porque tira hojas, usar el auto para ir a la esquina, andar en moto sobre el camellón, conducir borracho,  incendiar áreas naturales, devastar, cazar por deporte, construir cada edificios cada vez más altos en una ciudad sísmica y sin agua, envenenar el océano con ácido, probar armas nucleares o de cualquier tipo, provocar guerras o migraciones y así...

Y es que lo difícil de hacer común un sentido es cuadrar lo que es lógico con lo que es válido, lo que es prudente con lo que es  lógico, lo que es válido con lo que es prudente en comunidad. Con razón lo hemos perdido…el sentido común. Lo común debería ser el bienestar de to...dos.

Nos preocupamos mucho por el sentido de nuestro existencia poniéndola en riesgo con acciones taannn sin sentido y no sólo exponemos nuestra vida con tal facilidad, condenamos a otros o muchos que cohabitan el planeta.

 Ahhh!! Falta ese nivel que nos distingue de las máquinas, no de los demás seres vivos ehhh, de las máquinas.  El nivel espiritual (si, todos lo tenemos), aquel que nos anima, inspira, impulsa, sin importar religiones, ese sentido de pertenecer a algo más grande que nosotros mismos. En ese nivel ya somos más, más de lo que podemos llegar a imaginar: un engrane minúsculo y diminuto de una maquinaria infinita cuya suma de todas sus partes forman la máquina en sí...la existencia. Hagámosle el honor de recuperar el sentido de bienestar común para todos. 

Jass Bernal





         
                                                                  

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